Persepolis



El gran vidrio. Lo peor de todo.
Por la tarde cineteca nacional: Persepolis. Qué animación, estruja. No sólo presenta los extremos políticos en la historia iraní, también hace un recorrido, no sin falta de humor, por la naturaleza humana en constante búsqueda. Su personaje principal: Marjane, una simbiosis de la guionista y creadora del cómic original con la adorable niña que se convierte en mujer descubriendo la música e ideología punk, así como la potencia de iron maiden, todo enmarcado en la fatal visión de muerte que toca a sus parientes y vecinos (la absurda guerra). La travesía y la desilusión europea la llevan de regreso a casa, donde las cosas no han mejorado, todo lo contrario. Finalmente otros países son la escapatoria triste de una independiente joven con ideas y valentía que deja atrás a su familia, que por lo demás, sigue resistiendo en su tierra de brutal totalitarismo. Dirección: Vincent Paronnaud y Marjane Satrapi. Marjane me recordó a ella. Casi chillaba en la sala oscura. Al finalizar fui el primero en salir para que nadie notara mis lágrimas de cocodrilo. Anhelé compañía, un café, una cerveza para después de la carga que dejó Persepolis en mí.
Hablo con madre por messenger. Allá, en el segundo desierto, también resisten. Ayudo con lo que puedo desde la terrible lejanía. De nuevo, que ganas de sentir el calor de un abrazo materno. Luego Turkoglov y su muñeca dislocada. Brother, todos las vibras curatorias del mundo. Grek, niña poeta aventándosela como Marjane. Feliz cumple! Mariano, todo para arriba, siempre se van los hijos pero los padres son más definitivos y ya no vuelven. Hay que rescatarlos en la memoria.
La literatura no tiene nada que ver con la vida. No es una simulación, no hay reglas gramaticales, la vida no sabe de ortografía ni se rige por estéticas. La vida va. A veces se atora y hasta en ese hueco es un viaje sin retorno. ¡Por la vida hermanitos!. Salud.

Un cachito

Claustro de Sor Juana. Lap top de nuevo a reparación (que lata). Metro dirección Balderas, luego dirección Universidad. Facultad de medicina. Facultad de filosofía y letras. Torta de pierna con quesillo y papas a la francesa. Una ligera llovizna. Los pajaritos, esos comunes color fríjol pinto, quieren que les comparta de mi torta. Son un buen. Lanzo una papa enorme. La atrapa uno pequeñísimo. Apenas puede volar con la enorme patata frita en su pico. Los siguen dos gorrioncillos hasta que se detiene y uno de los perseguidores le arrebata el alimento, no sin ser perseguido por el despojado y el tercero que ronda. Cuando se detiene con la intención de comerse el enorme tubérculo el tercero se la arrebata y vuela despavorido. Detrás de él las otras dos aves lo persiguen frenéticamente. Y así se pierden en las islas de CU.
Camino bajo la lluvia ligera. Por fuera del MUCA una piedra prehispánica con forma de serpiente me invita a lectura: Sputnik mi amor (qué ganas). Una chica me toma fotos. Dejo el libro y saco mi diario. Llueve con más fuerza.

La literatura es para reírse de uno mismo

Entrevista aparecida en www.dossier político.com y en el diario
Por Magdalena Frías J. / Diario de Yucatán
Dia de publicación: 2008-06-27

La literatura es un circo, es Lady Godiva corriendo en caballo con su amante, es el avión que como campana del cielo pasa en el momento más milagroso para clausurar y ponerle un moño amarillo a eso que finalmente libera la cerotonina, nos hace químicamente más felices. La literatura y los escritores son un circo, y apestan, porque se desgajan mientras escriben, y cada vez más carcomidos se van enamorando de la muerte.
En este caso tengo enfrente a Iván Ballesteros, hermosillense (1979) y un poco monstruo. Estamos sentados frente a un ventanal, al fondo una mesera va y viene con papeles en la mano. Es un lugar intermedio, los reflejos en el vidrio nos hacen doblemente fantasmas. Accidentalmente sentados en un tiempo que se estanca. En el bar del Sanborn’s, para amenizar la noche, un hombre de pantalón gris canturrea canciones de Marco Antonio Solís: “Esa pared, que no me deja verte, debe caer…”.

Y nosotros nos inquietamos en la silla, esperamos que sí, se caiga.

Monstruario (2007) es tu primer libro publicado. Cuando se termina de leer queda la sensación como de saltos en lo narrativo, lenguaje oral, cuentos más cortos, extractos de nota roja.
Iván Ballesteros: Los primeros son del 2005, los otros de 2006 y parte de 2007. En todos hay una búsqueda ligera, sobre todo de lectores-personajes.

¿Tú crees que se puede recurrir al cliché para atraer al lector?IB: Sí

Y ¿cómo se renueva el lugar común?IB: La última parte del libro es como barrial, apuesta por una oralidad, el lenguaje es de arrabal, las imágenes son de arrabal. El estracto de las cosas es el pueblo. Es cliché decir que no es cliché.

¿Cuáles son tus gustos literarios?IB: Narrativa, relato breve -que es conciso y apuesta más por el ambiente que por la descripción o motivos psicológicos de los personajes, es directo.

Eliseo Alberto mencionó que alguien le recomendó colocar en la narrativa a sus personajes dentro de los sentidos y no de los sentimientos…IB: Sí, que sea como el narrador o personaje narrador, así funcionan los relatos breves; se instalan inmediatamente en el lector, que sea el lector el que está viviendo esa historia. Ahora estoy informándome sobre aspectos de cómo funciona un mundo distinto, un texto fantasioso; a lo mejor por ahí lo que venga será algo como tomar de la realidad los elementos oscuros y violentos que pertenecen al vacío para mezclarlos con un elemento fantástico, algo que rompa la cotidianidad. No digo que voy a escribir como García Márquez. Algo así como ataques extraños de la naturaleza.
Un tornado viene y ¡pum!
IB: Pues un tornado que te patee, que sea de piernas de futbolistas que estén dando vueltas y te peguen una patada.

Lo ácido, el humor.
IB: El humor negro es el más exquisito. El trivial en literatura –un chiste, un chistorete– no se agradece.

¿Cómo fue tu salto de poesía a narrativa y cómo se relacionan entre ellas?IB: Todavía escribo poesía, no lo voy a dejar de intentar. La poesía es dinamita, es una exploración profundísima, un experimento en vida, en el lenguaje. Hace poco leí una frase: “Dónde vamos a enterrar a todos los muertos de la historia sino en el lenguaje”.

Heidegger y el lenguaje es la casa del serIB: Exactamente, el lenguaje es como un utensilio que se incrusta en una forma, la poesía es algo más fantasma, el agente secreto del lenguaje, la sustancia. El poeta importa poco. El escritor y narrador importan poquísimo, porque a fin de cuentas el mundo narrativo que construyen es lo que un lector agradece. Un escritor es como cualquier persona. Digamos literatura como sentido, escribir para no desaparecer, para no morir.

¿Una búsqueda por la trascendencia?IB: El que escribe lo hace para sobrevivir. Ahí te las avientas como se la avienta un vendedor de seguros. La literatura sirve para vivir. Este hálito místico y grandielocuente que tienen los escritores yo no me lo creo. Los escritores escriben y desaparecen, no tiene por qué estar ahí.

¿Cómo le hace un escritor para mantenerse viviendo de la literatura, sin hacer un ramake, cómo se olvida?IB: Son temperamentos. Hay gente a la que le gustan los reflectores, les encantan los reflectores y los reflectores encandilan. Entonces, el perfil bajo, a escribir y hacer lo que tienes que hacer. Aparte uno escribe lo que puede. Hay gente que quiere hacer lo que no puede y su literatura se cae, y eso se nota.

¿Cómo se vive, pues?IB: Haciendo reseñas por ahí, entrevistas. Trabajando en otra cosa que no tiene nada que ver con la literatura, pero sigues escribiendo. Hay un dato abismal: el libro que más se ha vendido en los últimos años en México es de Juan Villoro, ¿sabes cuántos se han vendido? Mil. Es rídiculo. Las editoriales venden otra cosa.

En tus exploraciones narrativas, ¿qué tipo de literatura está en tu librero y a qué géneros les dedicas más palabras?IB: Me gusta la literatura metaficcional, que no esté concentrada en el personaje de vida de un ser, sino que te cuenta la vida. La crónica me gusta, pero también siempre meto un agente ficcional, para que se convierta más bien en un híbrido. Eso es lo que me gusta. A todos los textos, como escritor, les tengo que dar un tinte literario, no soy periodista, ni cronista. Trato de ser un escritor de narrativa.

¿Cómo concibes el compromiso del autor con la literatura?IB: Mira, ahorita, estoy leyendo relato breve. Ese tipo de textos. Ya sabes como está la vida, globalizada, estresada, súbita. Las personas que se preocupan por hacer literatura breve, se preocupan por hacer lectores. Yo apuesto por la lectura, todo mundo debería tener ese hábito, que se espanda. A mí me gusta hacer una suma, entre cuento, relato y a veces hasta prosa poética, que considero es congruente con el tiempo en que estamos, que todo es súbito. Mezclar las formas, como un licuado de mango con plátano. Hay muchas formas de mezclar, utilizando datos certeros y rastreables con datos ficcionales.

¿Qué sería lo simbólico en tu narrativa?IB: Lo que tiene una carga poética, algo que resuma, recogerlo en una frase. La poesía es un buen resumen.

Y qué hay de perderte en la creación de imagenIB: Por eso dejé la poesía, me perdía en la búsqueda de imégenes, era muy lírico, soy muy lírico. Con la narrativa me pasa lo contrario, uso la nota roja y elementos de un cuento policiaco. Me gustan las bicicletas, los barcos, los trenes. Me gusta mucho el viaje. Todo lo que se desplaza -lo volátil- para mí es poético; y lo publicitario, lo diario, lo cotidiano, hace que haya mensajes, que el elemento mundano se mezcle con algo que a lo mejor es una extravagancia.

¿Qué piensas de la concepción del poema como la añoranza por el origen, la palabra que te permite desentrañar y palpar una realidad que se revela?IB: Sería lindo que fueran así las cosas. La verdad no sé. Se me hace un rollo muy divino Mira, la poesía actual -no sé si estás de acuerdo-, pero no hay, está seca. Y claro hay gente que escribe libros de poemas y gana premios. Pero una poesía que cargue al lenguaje y al humano, esa poesía que hace voltear un poco al origen, como tú dices, es muy díficil de encontrar. Claro que ha de haber poetas enormes, pero la poesía no se está vendiendo, no se está publicando poesía. O la que se publica es muy mala. Le falta una introspección en el ser, no sé si para tratar de ver el origen, el futuro o lo que sea; que el lenguaje trasmita una señal que venga de un ser humano, de alguien que está vivo y siente, no una estructura mental como la actual poesía, que indaga en el lenguaje, las estructuras, filosofías.

Y si lo súbito, como lo llamas, provoca la creación de una poesía de “cocina”, por la atracción del elemento cotidiano, decir “me estoy comiendo un gansito”…IB: Precisamente por eso no se publica, porque novelas y cuentos ganan terreno. Actualmente hay una variedad inmensa de escritores de narrativa de muy buena calidad, que esos sí se publican. Los lectores quieren leer historias, como ir al cine y al teatro, tener acceso como a todo. Leen a Murakami, que lo retrata de una manera extravagante y se enamoran. En Roberto Bolaño hay un reflejo del personaje diario que somos todos, con preocupaciones y lapsos de dicha aventurera.

¿Consideras que la poesía que has escrito es poesía?IB: Algunas veces lo siento así. Por todas partes llueve.

¿Qué tanto tallereas tus textos?IB: Mucho, cuando considero que un texto va para un libro siempre está puliéndose, puliéndose, es a lo que realmente le dedicas todo lo que has asimiliado. Creo que lo que te queda tienen que ser piezas totalmente distintas de tu faceta como alguien que se está ganando la vida. Por ejemplo, como hacer reseñas o crónicas para periódico. No tiene que ver con nada, ni siquiera con la literatura. Cuando pienso un cuento llega como un resumen de todo lo que he dicho, y una frase resume cómo se está haciendo algo o qué hace alguien en particular. En eso me ha ayudado la poesía. para dar esa salida, todo lo que he llevado tiene algo oscuro. Tengo una imaginación perversa, pero humana, y ahí es donde entra la poesía.

¿Ese rastro humano podría emparentarse con la tristeza, hablar de una literatura triste?IB: La literatura, no; el sentimiento humano profundo yo no sé si es triste pero no es alegre. Hay una mezcla de las dos y es donde entra la palabra “saudade”, no te estás carcajeando porque es analítico, es como cuando un poema te hace reflexionar.

¿Qué piensas de la poesía que te hace reír hasta llorar pero es efímera, no sientes su rastro?IB: Es mala literatura, si leo todo Condorito me río.

¿Cuál es un personaje de cuento?IB: Personaje anónimo, solitario, gris, como lo era Kafka. Ahora los personajes ya no se angustian en el vacío, lo habitan nada más.

¿Qué tanto te pasa la vida como en un hilo, qué tanto te vuelves un contemplativo y “saudadoso”?IB: Antes me acompañaba siempre la saudade, a eso ayudó mucho la lectura de Pessoa, y algunos otros. Por ahí alguien admite que toda la literatura que apueste por ser universal tiende a ser triste. Pero la melancolía, la “saudade”, me acompañaba bastante, todos mis intentos eran predeciblemente nostálgicos. Pero ahora no, soy un pillo.

¿Qué tanto se refugia eso en el humor negro, o se metamorfosea?IB: Con el tiempo te vas riendo más de ti mismo, eso es fundamental.

¿La literatura es para reírse de uno mismo?Sí. (Risas, demasiadas risas).

Mensajes


1
La gente viste de verano. Yo mismo voy con shorts y chancletas. El sol revienta en Playa Lobos. De los libros que me regalaste sólo queda Antología funeraria. Debo reconocer que eres bastante oscura. En especial el último título me resulta, como decirte, desolador.

2
La casa que rento tiene un ventanal que da a la playa. Mientras leo tus afligidas recomendaciones literarias repaso las historias posando la mirada en el mar. Te confieso que nunca me pareció tan apenado su sonido. Es más, en otros tiempos su arrullo terminaba por sosegarme. Luego el ritmo lento con el que empujan las olas matinales. Se me figura que el agua ha sido tocada por una electricidad pasmosa y arbitraria. Llevo ya dos semanas y ninguna noticia de aquello.

3
Escribí en la arena: el mar me borra.

4
Ya mes y medio y nada. Hoy ni siquiera me asomé a la playa. Por fin terminé tus novelas mortuorias. Vi Cassandra Dreams. Dormí hondas 15 horas.

5
No pasó nada. Ya ves. Algunos no tenemos remedio. La semana pasada caminaba con Minelita por la playa. Me han visitado de fin y no sabes lo bien que me ha caído. Fede me trajo a regalar una novela encantadora: La última escala del Tram Steamer. ¿La conoces? Bueno, dista mucho de tus gustos. Pero sabes, si querías que todo se me revistiera de nostalgia y muerte por estos días La última escala hubiera estado perfecta. Algo así buscaba. A eso me refería con novelas que te hicieran levantar la cabeza y dar una profunda bocanada de vacío.
He dejado todo dispuesto en la mesita de noche. Nos vemos en otro lugar.

Risa en la oscuridad.


Vamos hacer un programa cómico. Están invitados. Se llamará: Risa en la oscuridad.
(Desde la azotea: círculo de la morte, una bola de changos intentando aminorar el calor insoportable de junio).

Ocio de lunes y hambre



Gran sorpresa en las tiendas de un Chino. Isla de remate con libros de la editorial Mondadori. Daniel Chavarría (1933), un ciudadano Uruguayo, un escritor cubano que me trae (aun) persiguiendo la bicicleta de Alicia.
Adiós muchachos (Barcelona, 2004. Ganadora del Edgar Allan Poe) una de las 10 novelas que compré en el market del chino en lugar de comestibles.
Por las tardes el cuarto de Turkoglov es cálido. Las ventanas son grandes y dan a un pequeño balcón. Hoy me senté en ese balcón desde las 5:00. La luz caía luminosa en las hojas de Adiós muchachos. Para las siete de la tarde, la luz más delgada aun conservaba una luminosidad reveladora, terminé la novelita sintiéndome animoso, vital.
Después vi la película Death at a funeral (Frank Oz, Reino Unido, 2003). Cuando me carcajeo siento que estoy al revés. Es difícil de explicar. Abro tanto la boca y mis risotadas son tan fuertes que desbordado (invertido con respecto a la naturalidad simple de sonreír, lamentarse o estar inmutable) mi contracción en el vientre se me figura un evento de transformación. Como si la fiesta que soy a veces saliera de su casa escondida y con toda desfachatez anunciara su pachanga escandalosa. Bueno, el filme es una hilarante comedia negra que me puso al revés casi la hora treinta minutos que dura.
Una novela estimulante fumada en una tarde cálida y una película divertidísima no quitan el hambre. Turkoglov me recrimina y pide le explique cómo fue que no compré un solo comestible.

Historia triste


A los hígados Steve y Estela les encanta asimilar alcohol (esa ardua, dura tarea) juntos. Sus cuerpos les llevan, con el pretexto más insignificante, a restaurantes y lugares apartados. Steve y Estela, dos de los mejores hígados que ha conocido el narrador.
El cuerpo que aloja a Steve es flácido y torpe. Steve sabe que no durará mucho. En cambio Stela es un hígado nuevo. Digiere alcohol como ningún otro, piensa Steve. El cuerpo que aloja a Estela es ágil, pequeño y propenso a la juventud.
Los cuerpos de los hígados no importan. Basta decir: a veces se rosan los hombros. Se miran. Se saben propensos a ellos mismos. Las noches que se ven no alcanzan para que Steve y Estela queden mínimamente satisfechos.
Steve y Estela, mientras digieren alcohol, planean un plan maestro que los libere de aquellos cuerpos tan fofos y proclives a desaparecer.
Los hígados compañeros, en la próxima cita, saltarán, así lo han planeado, de sus respectivos costados y cuando lleguen al piso. Ay, cuando lleguen al piso.

Lila Downs: up


Gilda y Vene


Después del incidente con Turcoglov, o valdrá decir mi payasada, las Siestas del Pistic han resultado medicinales. La broma solitaria que soy en ocasiones se reúne con otras bromas expectantes.
Los habitantes de esta ciudad, tan acostumbrados al silencio y la apatía, salen a la calle y se emborrachan dando largas caminatas por la alameda y el “centro histórico”. Lo bonito: esto sucede frente a policías y autoridades que se hacen de la vista gorda.
Debo decir que han sido las mejores Siestas que he presenciado. Sobre todo Lila Downs. Su voz en vivo me resultó impactante. No creía que un ser humano estuviera dotado con semejantes cuerdas vocales, pulmones y estómago (corazón). La voz de Lila es un conducto hacia un lugar menos torpe. Un llamado de la naturaleza, el silbido lejano de un tren, de una sirena con complejo de Adelita.
Sus agudos alcanzan las fibras de los escuchas que, incrédulos, miran el rostro de la muchedumbre y reconocen en ellos un solo rostro: el de la sorpresa.
Lila baila simulando una iguana mística. Lila canta como lo hace el agua, la selva profunda, el bosque, el viento, la arena. Canta como si volara un pájaro. Como si un pez saltara en medio de la inmensidad. Luego cuando interpreta esas canciones del colectivo enfermo de melancolía (Naila, paloma negra, por nombrar dos). De amores rotos y enmendados. De borracheras tempestuosas que no terminan. Lila levanta la voz, la plaza entera.

Fiesta de mareo


La combinación: cerveza, estruendo, gente que se multiplica como un caldo turbio, siempre cayó mal a Ramiro. La parafernalia de heces enormes, bebidas locas y bailongos populachos resultan un coctel atroz que termina por revolverle el estómago. De pequeño subía a viejos juegos mecánicos imaginando que se trataban de naves intergalácticas que lo mareaban durante semanas. Los juegos de hoy, más sofisticados, deben resultar menos vomitivos, pensaba Ramiro. Serían siete las veces que Ramiro, acompañado de sus padres, amigos o vecinos (nunca con alguna novia), había asistido a lo que él ahora consideraba un láxate colectivo, una pachanga para sombrerudos cocainómanos, un festín de pleitos y anonimato.
El hijo de Ramiro, Arturito, había pedido a su padre que lo llevara a la Expo Ganadera con motivo de celebrar su cumpleaños número ocho. Cuando el niño le pedía con tanto fervor su deseo Ramiro repasó anécdotas de antiguas ediciones del festejo. Una de ellas la de el hombre que mató, de un sólo golpe, a otro que de entre la muchedumbre apretó las partes nobles de su novia (senos). Pensó en las historias que se maquilan regularmente entorno a la Expo: adolecentes violadas en medio del gentío o en rincones lóbregos del rededor. Niños (as) que jamás bajaron del barco vikingo o que desaparecieron entre la costra de polvo que levantan los bailadores. Autos desvalijados en estacionamientos dudosos.
Para muchos resulta divertido observar la mirada perdida de las vacas. El contoneo coqueto de su colita. No para Ramiro.
Esta noche estarán Los tigres del norte, le refiere Panchita, su esposa. A mi qué me importan los tigres, dice para sus adentros Ramiro y se le viene la imagen de un baldío enorme donde modelos patrocinadas por cervecerías lucen minifaldas pequeñísimas, anfitrionas perfectas del simulado paraíso norteño.
Un palenque lleno de narcos. Pésimas obras de teatro, artistas veteranos, estiércol, malandros que se estrellan con saña en tu hombro, la mujer tarántula, el tiro al blanco, churros.
Son aproximadamente dos mil pesos entre cena, bebidas, chucherías y taxi, calcula Ramiro. Pero es el cumpleaños del nene. Qué importan los mareos y el dinero de un mes de trabajo. El nene sale bien en la escuela y es obediente como pocos. El nene se lo merece. Además, resulta más caro organizar una fiesta: la piñata, el pastel, los dulces. Eso sí, nada de tigres o polo polo o chenchito el muñeco. Ramiro se niega a entrar al palenque argumentando que es muy caro. Panchita, fanática de Los tigres del norte, asiente.
Resulta sorprendente para Ramiro la luminosidad de los juegos mecánicos. Parecen naves intergalácticas, especula. Sube con su hijo al cohete, al remolino, a las sillas voladoras. Se estrella de bruces con un cholo, bebe un vaso gigante con tequila y cerveza. Arturito dispara en el tiro al blanco y resulta ganador de un enorme oso que lo pone como loco de contento.
Cuando hacen fila para subir a la atracción más importante, la montaña rusa, Panchita nota que Arturito se siente mal. Ramiro, que se divertía como enano, se lamenta del estado deplorable de su hijo y se dispone a salir del lugar.
Ya en el taxi Ramiro nota el mismo mareo que lo había atacado en años anteriores pero ahora reflejado en el rostro de Arturito, que de la nada comienza a vomitar sobre su gran oso. El flujo del líquido es tal que alarma a su madre. Mientras atiende a su hijo Panchita piensa en la mano extraña que le apretó una nalga cuando esperaba, comiéndose una nube de azúcar, que su familia bajara de aquel aparato intergaláctico.


Estaría muy bien que se hicieran de esta revista. Que no los engañe la portada, que por lo demás, es elegante. El contenido está muy bueno. Los adoradores del Nobel mexicano puede que se sientan ofendidos por desentrañar las ideas del gran poeta y hacer un ajuste preciso. Lugo el legado artístico y filosófico de la generación del 68. (por allí una reseña de mua sobre el último libro de Murakami y un infograma sobre nuestro querido Octavio). Son 10 años tempestuosos. Festejemos. No olviden una rompe vientos.


Fui a San Nicolás, un lugar alucinante. El sitio está rodeado por dunas gigantescas que parecieran las caderas de una morenaza dormida (algunos verán los senos). Cuando se entra a San Nicolás se entra en otro mundo. Uno menos hostil donde morenazas enormes dejan recorrer su cuerpo desnudo o hacer sand boarding sobre la arena (siempre he creído que el número de granos de arena de todas las playas del mundo corresponde a la cifra correcta del infinito).

bámbola


Con el mar de Cortez contenido en las pupilas para siempre. Bajo la luz de una luna casi llena me comunico con como los pájaros. Le digo: hola. No hay adeu. Guapa de corazón distendido. Hay comienzo. Renovación. Tiempos para recorrer el breve verano que es la vida. Le sugiero: pinta, con las aves que hagan falta, un horizonte de fuga que sirva para sobrellevar el diario, la dosis. Le recuerdo: la inercia, la gente que va y viene. Todos y todo parte de una misma referencia. Adelante, guerrera.
Como los pájaros se extraña desde hoy. A las mañanas se les siente un mecanismo de ausencia. Las noches desmanteladas sin como los pájaros. Pero el sol sale y se pone a sus horas y a sus horas desanda la sombra sus pasos.
Todo comienza. Vamos como los pájaros. Encontrando signos, recorriendo estaciones.

Sin lugar para los viejos (tiempos)



Mi visita es ya una estancia. Las más de las horas estoy encerrado en el cuarto de Turkoglov simulando una lectura que no alcanzo a comprender. Mentira. Las más de las horas bebo whisky. Mentira. Bebo cerveza Tkt roja y fumo.
Ayer buscaba algún conocido con el cual pudiera hacer lo que más hago en el cuarto de Turkoglov o cualquier actividad, como ir al zoo. No encontré a nadie. Mentira. Nadie estaba disponible.
Si no fuera por V, que está por marcharse, diría que no hay lugar para mí en la ciudad. Pienso: soy viejo y mis actividades para compartir resultan aburridas. Soy una persona poco interesante o desagradable. No tengo amigos. No tengo imaginación. Todos están inmersos en un dinamismo secreto. Pero ¿quiénes son todos? Las dos o tres personas que me apetecía ver viven en otra ciudad o país. Y las otras dos o tres están fuera del aire o hacen cosas como: lijando el cooler, cuidando al nene, mirando los resúmenes deportivos.
Deambulo por las calles grandes de esta ciudad. Es confortable manejar los domingos, pienso, de regreso al cuarto de Turkoglov.

Familia atómica


Mayo no termina por desenredarse la corbata cuando Julito ya está acusado a Che por haber visto el programa prohibido en Discovery Channel. ¿Cómo es posible Che? ¿Cuántas veces te he dicho que? Y tú Julito, te advertí que no me gustan los delatores. Los menores reciben una palmada. Che sabe que fue Julito el ganador de ese round.


Mayo regresa a casa a las siete de la tarde. Llega cansado. De lo primero que se queja es del metro. Le repugna lo atestado que va a esa hora y el olor que desprende el pueblo raso. Así les dice Mayo a los usuarios del transporte subterráneo.

Dona llega a casa con comestibles y ve a su marido recostado en la sala. Haré entomatadas de cena, dice a Mayo mientras saca de las bolsas queso crema, tortillas y lo que creo es un bote de leche. A Mayo le encantan las entomatadas. ¿Alguna novedad? Pregunta a su mujer con tono fatigoso. Sí, hoy por la mañana cortaron el cable, responde Dona.

Julitoooooo! grita desde el sofá Mayo. Che sonríe debajo de la mesa.

Cuerpo a la vista

Y las sombras se abrieron otra vez y mostraron un cuerpo:
tu pelo, otoño espeso, caída de agua solar,
tu boca y la blanca disciplina de sus dientes caníbales, prisioneros en llamas,
tu piel de pan apenas dorado y tus ojos de azúcar quemada,
sitios en donde el tiempo no transcurre,
valles que sólo mis labios conocen,
desfiladero de la luna que asciende a tu garganta entre tus senos,
cascada petrificada de la nuca,
alta meseta de tu vientre,
plata sin fin de tu costado.
tus ojos son los ojos fijos del tigre
y un minuto después son los ojos húmedos del perro.
Siempre hay abejas en tu pelo.
Tu espalda fluye tranquila bajo mis ojos
como la espalda del río a la luz del incendio.
Aguas dormidas golpean día y noche tu cintura de arcilla
y en tus costas, inmensas como los arenales de la luna,
el viento sopla por mi boca y su largo quejido cubre con sus dos alas grises
la noche de los cuerpos,
como la sombra del águila la soledad del páramo.
Las uñas de los dedos de tus pies están hechas del cristal del verano.
Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida,
bahía donde el mar de noche se aquieta, negro caballo de espuma,
cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,
boca del horno donde se hacen las hostias,
sonrientes labios entreabiertos y atroces,
nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible
(allí espera la carne su resurrección y el día de la vida perdurable)
Patria de sangre,
única tierra que conozco y me conoce,
única patria en la que creo,
única puerta al infinito.

-Octavio Paz


En el atalaya despoblado juega el polvo a levantarse el vestido

Es bueno estar ante el silencio de sus bragas

"La noche flota
acuosa, helada.
Es un lago oscuro
que salido de su cuenca
recorre las calles".


Y si hay fuego aprenderé a arder
-Nacho Vegas

Hoy visité al filósofo del amor que es Pío Daniel. Antes de llegar al último piso del condominio donde vive, un olor a humo me hizo sospechar lo peor. La noche previa soñé algo extraño: estaba yo en la playa (sueño mucho con el mar) y Pío Daniel gritaba desde una lancha que lo sacarán de allí. Que no quería estar en un mar tan pequeño y tan caliente. El sueño me alertó y marqué al teléfono celular de Daniel Son. No me contestó. Estará sumido dormitando, pensé. Al siguiente día andaba yo por CU, lugar donde vive mi amigo, y seguía rondándome la imagen del Pio gritando desde una lancha, así que volví a marcar a su teléfono: el monótono sonido de un celular que nadie se presta a contestar me puso de nervios. Tengo que ir a la casa de Daniel, me dije. Mientras subía las escaleras el olor a humo, el ir y venir de gente con aparatos estropeados y muebles ahumados, de plano, pusieron mis nervios de punta. Resulta que el pequeño cuarto donde duerme mi amigo se calcinó por completo. Sus pocos libros, su ropa, su lap top, y las contadas pertenencias que hacían llevadera su vida se quemaron reduciéndose a polvo negro. Un corto circuito convirtió en cenizas las escasas pertenencias del Pío Amor. Afortunadamente él se encuentra bien. Logró salir antes de que el siniestro se convirtiera en el gigante violento que terminó por devorar dos departamentos.
Este Post es para que la gente que le conoce y sabe de la calidad humana de Daniel se solidarice y envíe algún recurso económico para que el Pío pueda volver a comprar un colchón de dormir, cobijas y de más menesteres necesarios para sobrevivir el diario. Daniel se quedó en la calle. Hoy duerme con un amigo, mañana con otro y así. Necesita pues que le hagamos el paro todos aquellos a los que el Pío nos ha tendido su mano de manera desinteresada. El número de su cuenta bancaria en Bancomer es: 1287688180
Sin más, espero que tenga eco este post y ayuden. Daniel no está de acuerdo pero pues para qué son los amigos. Les digo, a todos aquellos que conocen mi manía por decir y hacer bromas que esto no se trata de una. Sin más. Un abrazo. Espero que apoyan a Daniel.


Mi querido Bolaño quiso terminar 2666 pero le llegó antes la pelona.
P.D.
(Ayer vi Control. B arrepentido por no ingresar a la sala del lumiere una botella de whisky. Yo pensé: hubiera estado bien. Desde una perspectiva victimaria, la mujer de Ian Curtis narra las infidelidades depresivas de su esposo. Lo mejor del film, a parte de la música, la fotografía de Anton Corbijn. Un blanco y negro con grumos que retrata el gris y denso espíritu de Joy division. Ciertos momentos en la actuación del debutante y vocalista de 10 000 things, Sam Riley, el cual desbancó como candidato a interpretar al símbolo de la banda al famoso Jude Law, son muy buenos. Sobre todo en las actuaciones en directo cuando recrea el frenético baile de Curtis. Una peli que vale los 44 pesos que cobran en los cines o los 10 pesos que cuesta pirata. Después de ver la peli dan ganas de festejar y sacudirse, por supuesto, con música de Joy division. Se recomienda un whisky a dos manos).

Barrio


Se abre el telón como una tolvanera en el monte
Por mi casa quedan los panteones y los tianguis
Los yunques y la anquilosada lama de canales verdes
Cerca de mi casa aterrizan aviones y buitres
Las cantinas son circos secretos donde ofician magos retirados o domadores de silencio
En los callejones hay fiestas anónimas de albañiles que bailan fajados con cuchillos
Los perros mueren en la vía pública y se hinchan como balón que ya no sirve
Los carros revientan gatos globos peludos
En los alambres de luz hay tenis que fungen de péndulos o renuncias
Las casas huelen a pan o a pared húmeda
Las esquinas a orines o mariguana
Las tiendas a cebolla y tomate pasado
Las señoras a harina o carne seca
Los viejos a carreta o tepache
Los niños a tierra revuelta con chocolate
Las niñas a paleta tutsi y a muñecas destrozadas
Cuando llueve hay lagos y risas
Barcos de vidrio cortan pies de leche
Los pleitos suenan como alarmas lejanas
En las canchas se disputan las horas y las cocas
Hay un ámbito de tamal de elote o carne asada
De tecates rojas y caguamas que suenan a gorriones
Los vendedores de droga son nobles y cuidan las azoteas
Son sus clientes quienes roban los focos de los patios
Este es el barrio memorioso que sierra su telón de polvo


Vestido con un traje anti llamas de los que usan los bomberos el pianista japonés Yosuke Yamashita tocó hasta que el piano se deshizo. Voluntariamente lo prendió fuego en una playa mientras tocaba ante un público atónito de quinientos espectadores.

"No considero que mi vida estuvo en riesgo pero casi me ahogo con el humo que se me entraba en la nariz y los ojos", explicó el pirómano."Decidí seguir tocando hasta que el piano dejara de hacer sonidos, así que sin que me lo propusiera terminó siendo una batalla a muerte entre él y yo".


I
Paseo Reforma ha sido tomado por bestias inconcebibles. En la mente de Leonara Carrington esas bestias corren por valles surrealistas. Es paseo de Reforma un valle surrealista, una porción aislada de la mente de Leonora Carrington. El último gramático de Colombia admira las esculturas mientras disfruta comiendo grasientos chicharrones. El puñeta piré se hace acompañar de un niño-amante que funge como fotógrafo. A unos pasos se encuentran los guardianes de la tierra. Los voladores de Papantla que cada 30 minutos ofrecen el espectáculo que estabiliza al universo.
II
Más tarde la arena México y un dios: Mascarita sagrada. Sus lances son de otro mundo. Uno elástico y diminuto. Uno más allá de la lógica y la física. Mascarita sagrada y su pequeño cuerpo volando por sobre nucas. Alzando los brazos de la victoria.

Viento de semana santa

La semana santa me recuerda a Oswaldo, el Bibi. La última vez que le vi unos judiciales nos zapeaban la mollera por robar discos de Sepultura en conocido centro comercial cuyo propietario es un chino. Eran los tiempos iconoclastas, irreverentes de la secu. Vagos, nómadas esquivando cholos y perros. Cuando regresamos de vacaciones nos dijeron que el Bibi había muerto en una alberca. No se ahogó ni nada. El Bibi sabía nadar. Tenía una malformación en el corazón que le provocó un paro mientras buceaba entre piernas de adolecentes (El Bibi, como tod@s a esa edad, era naturalmente lépero). Oswaldo tenía unas profundas ojeras malva. Yo no sabía de su mal formación.
Años antes, precisamente este día, Carlos, mi tío de 24 años, moría ahogado en las playas de San Nicolás. Una anécdota se desprende de aquí: Carlos se negaba a ir a la playa. Después de casi ser obligado por familiares y vecinos se subió a la camioneta. En la carretera las mujeres preparaban comestibles. Una de ellas introducía un rollo fotográfico al aparato. Tras un trastabilleo de la camioneta a la mujer se le cayó el rollo y dijo: híjole, ya se veló. Carlos, al comentario de la mujer señaló: al que van a velar en la noche es a mí. ¿Ironía dramática? No, de eso no hay en la vida. La muerte se siente. El aire de semana santa la trae consigo.
Recordando aquellas muertes siento la vida que ocupo. Siento mi boca, mis ojos. El tambor sordo de mis latidos, y mando un abrazo a todos los vivos que están en la distancia, llegando, persistiendo.

Desde la casa de pio

Las esculturas estàn sueltas como animales colosales. Huele hierba a lomo de valle. No importa el tiempo. ¿O sí?

nada

La carretera es amigable.
Oaxaca: en la búsqueda de pintores místicos.

"Hay que encontar el camino equivocado que te conviene." Beckett en sus encuentros de silencio con Charles Juliet.

Café de olla y un horizonte para surfear.

lista de jesse james


sacha sokol me tomó del brazo y advertí un ligero coqueteo.
bruno bichir se parece a pessoa.
óscar no es infeliz y cree en dios.
no existe el olvido.
ángel de la independencia visto desde un aburrido antro.
cerveza en cantidades industriales.
amanecer con silvio rodríguez.
una foto de venecia.
comida corrida a 35 pesos.
"mi novia quiere suchi y a mi no pegan".

encontré 150 pesos en izazaga.

no me gusta caminar por calle 13.
un microbus estuvo a punto de atropellarme en eje central (mario santiago).
frente al hotel se alimentan las ratas.
musil.
domingo western: "the assassination of jesse james by the cowrd robert ford".
chiles rellenos y arroz con huevo.

simplemente desempleado (suciedad discriminada)

No tengo trabajo así que veo películas, leo y salgo al desmadre. El miércoles una bomba de fiesta donde Mario Bellatin, con su garfio, fue ofendido por el Pio. Hay Pio. Y unas alemanas que nos invitaron a bailar salsa al Pata negra, pero huimos. Esa noche pasé un frío de locos. La reseña ya la hace franz en su blo.

Libros:
“Informe” de Rafael Lemus. Tusquets México, 2008. 106pp.
No espere encontrar el lector todo lo que pide el crítico a escritores en sus intervenciones en Letras Libres y demás medios.
Su primer cuento: Efrén, es una narración, con lupa, de pequeños mundos. Un texto inquietante sobre un hombre que causa la combustión del mundo con el hueso de su frente, un texto con un final apocalíptico, chingón.
El uso de las comas es exagerado en todo el libro. Las mismas técnicas en los ocho relatos. Hay, únicamente, narradores personaje. Predomina la primera persona. En los textos estalla la noche, el placer, la vida. La contención narrativa, las historias sin historia, la sobriedad que resulta de pronto aburrida. Eso sí, de trazo inteligente.
Felicidad, relato oscuro, delirante, amenazador, enrarecido.
Escalera, reflexivo, poético, sobre lo infinito del pensamiento. En los relatos de Lemus no hay diálogos. En Crítico uno imagina al autor con su maestro recorriendo el largo camino de la historia literaria. Un texto que se conecta con el relato titulado Mar. En los dos hay niños que lanzan bolitas de mierda seca a los ávidos indagadores del conocimiento. Nieve recuerda la muerte de Walser. Este quizá es el texto más interesante, junto con uno redondo al que yo le agregaría el adjetivo tramposo de genial: la mini narración titulada Moscas. El libro, como justifica en el epílogo el autor, está permiado por lecturas, técnicas narrativas y frases de Juan Vicente Melo, Beckett, Efrén Hernández. Lemus acierta al decir que los ocho textos reunidos en “Informe” son un ejercicio de admiración a una lista reducida de los autores ya mencionados. El lector agregará más a la lista, seguro.
Vila-Matas ha dicho que el escritor es un repetidor de otros escritores, cosa que también dijo Borges. Viva la repetición literaria entonces. Si algo se debe agradecer de “Informe” es el cuidado de tono y forma. Pero no es, para nada, la renovación que uno esperaría de alguien que encuentra tanto en los textos de otros.
“Aforismos de Zurau”, Franz Kafka. Sexto Piso, México 2005, 157 pp. Casi no puedo decir nada. La lucidez del praguense es algo ya muy tratado. Conviene leerse este libro con una disposición unánime a reflexionar. A hacerse preguntas.

Películas
“París, te amo” Se recomienda verla con pareja. En soledad resulta encantadoramente melancólica. Pequeñas historias de amor vistas de distintas visiones desde la ciudad luz: Cuarón, Hermanitos Coen, Craven, Payne, Gus Van Sant, Isabel Coixet, Walter Salles, entre otros. Encantadora y divertida. Netis.
“Viaje a Darjeelin” Dir: Wes Anderson. Hace tiempo que no veía una película tan fresca. Owen Wilson, Adrien Brody y Jason Schwartzman son tres hermanos que desde la muerte de su padre no se han hablado y deciden hacer un viaje en tren a través de la india con el fin de encontrarse y tener experiencias espirituales. Aunque parezca propaganda es un film interesante y muy, pero muy recomendable.

Ni pelos tiene la que es curioisa

La ciudad es una cáscara apestosa. Tienes que torear carros, autobuses, motos, baikas, gente. Tienes que torearte a ti mismo. El metro, su ritmo soñoliento, sus: le cuesta diez pesooos. El zócalo con el museo portátil de bambú donde están retratados niños con animales salvajes dopados. El olor a grasa. Las calles interminables.
Leo “Los exploradores del abismo” de Vila. Yo mismo soy uno de esos personajes que se detienen a contemplar el vacío que rodea las cosas y las acciones. Soy un observador de mecanismos invisibles. Y quién no es un explorador de abismos en esta ciudad.
Ya le dije al Frank que si no vamos a los Beastie Boys me lanzo de la torre latinoamericana, como king kong. También estoy leyendo S.nob, esa revista mítica que dirigía Elizondo. Los textos de Ibarguengoitia son divertidísimos. Leonora Carrington está bien zafada. Ocho números que aun no han sido superados por la contemporaneidad.
Estoy todavía como sacado de onda pero ya más tranquilo. Ayer vi la peli (de nuevo, bendita piratería) “No Country For Old Men”, altamente recomendable. Entendí por qué le dieron un Benassini por mejor actor a Javier Bardem y mejor director para los carnalitos Coen. Ayer le decía a una amiga que en el DF no hay mucho que hacer pero sí mucho que ver. Continuaré acrecentando entonces mis ojeras. Besitos.

DF

Ayer arribé a la ciudad más ruidosa del planeta. Comí deliciosos tacos de carne sonorense y bebí cerveza Indio. Medio borracho y cansado acompañé a Franz a la Capilla, un teatrito íntimo en Coyoacán. En los escasos lugares que hay en Hermosillo para actividades culturales a Franz lo tratan como a un malandrín. Aquí el taquillero casi se le cuadra (cosas de la vida). Atravesamos el DF en una hora. Pio D y Oscar B, borrachos, advirtieron que no llegaríamos.
El monologo se titula: “Alcira o la poesía en armas” del director Antonio Algarra.
Quienes leyeron “Los detectives salvajes” seguramente recuerdan el capítulo donde la uruguaya, Alcira Soust, madre de la poesía mexicana, queda atrapada 15 días comiendo papel higiénico y leyendo poemas de Pedro Garfias en un baño de la facultad de Letras y Filosofía de la UNAM en el año del 68 durante la ocupación militar (esa historia vieja). La puesta en escena retoma el fragmento de la novela, mismo que se desarrolla en “Amuleto”.
La actriz, Verónica Langer, representa al personaje (real) de Bolaño de manera inmejorable: mujer entrada en años y delirio recordando aquellos días en los que aun vivía el poeta León Felipe. Intensa, provocadora y visiblemente emocionada, la actriz recupera de manera fiel las tonalidades de Alcira.
El evento resultó algo que disfruté machín.
Llegamos al hotel y seguían las incorporaciones sonorenses: el Kuisi, Nabo C, Alicia H, Lili C, africanos haciendo menjurjes extraños y argentinos asando tristes cueritos marinados. Bebimos. En el cielo quemado del DF no se ven las estrellas y una hálito rojizo recuerda los escenarios con los que tradicionalmente se representa al Apocalipsis.
Hoy fui a Bellas Artes. Un desmadre de gente viendo fotografía del cine de oro mexicano. Comí tacos de caballo y una torta deliciosa al pastor (¿alemán?). Ya en casa vimos la peli (¡viva la piratería!) Gangster Americano (entretenida, con un final cursi).
Es la noche y me he quedado solo un momento. Veo por la ventana del segundo piso de la habitación en la que me estoy quedando. Frente al edificio hay una oscura obra negra que parece amenazadora. Me siento un poco como en el filo de un acantilado. Nada tiene forma aún. Supongo que pronto.

Un abrazo para todos los carnalit@s.

Buick descapotable

1
Conocí a Tammy Hsu cuando paseaba por Bahía de Lobos. Lo primero que se animó a preguntarme, tal vez por mi pinta de garabato, (que no distaba mucho de la pinta de la asiática, un completo desastre) fue: ¿dónde puedo conseguir drogas?
2
Ya stone Tammy me pidió que la llevara a algún zoológico o acuario. Me gusta ver animales exóticos cuando estoy puesta, indicó. Me dio pena llevarla al estropeado centro marino que hay en el puerto, por lo que le mentí al decirle que esos lugares están prohibidos en mi país. Eres un mentirosote, me encanta conocer los zoológicos y acuarios de las ciudades que visito. De tu país conozco los de Veracruz, Guadalajara y DF, dijo con una sonrisa leve. (Tammy quitaba la R a las palabras y en su lugar pronunciaba la L).
3
La sonrisa eléctrica en Tammy casi me causa un espasmo. Sus ojos dilatados, aun más pequeños por efecto de la droga, brillaban misteriosamente, como jade olvidado en una cámara mortuoria azteca. Como los ojos de una mantis aguardando el momento del salto.
4
Debo admitir que aquella china perdida por Bahía de Lobos resultó ser una compañera de viaje enigmática y solazada; además, siempre había querido conocer a una mujer oriental. Los mitos sobre sus comportamientos sexuales, la docilidad supuesta, de tigre manso, que manifiestan en horas íntimas. Tammy era una persona agradable aunque ligeramente triste, por lo menos esa fue mi impresión cuando mirábamos alejarse, hasta desaparecer en el horizonte, barcos pesqueros. Ya en la playa Tammy deseó ser la espuma que llega a la orilla marcándose.
5
Llegamos al acuario espantoso que está por Rivera. Una triste ballena asesina era la estrella de la exhibición. Por lo demás, cachalotes y viejos delfines animaban aquel lugar que se hacía llamar “Parque segundo mar”. Admiraba el extravagante nado de una descomunal tortuga cuando Tammy se abalanzó sobre mí y sentí sus diminutos labios. No me desagradó la húmeda y pequeña criatura moviéndose dentro de la bóveda de mi boca. Nos besábamos y me vinieron a la mente los peces dorados que acabábamos de ver en el pabellón anterior. Al término del recorrido advertimos una foca que nos miraba, peligrosamente, desde el otro extremo del acuario. Nos dio risa.
6
Salimos del segundo mar. En el muelle la brisa rociaba. Tammy comentó que ella y su familia llevaban tres años en México y tres meses en Puerto del Sol. Su padre acababa de inaugurar un restaurante cerca de Playa Luna y le estaba yendo francamente bien. Desde su inauguración llenaban el lugar turistas y nativos que deseaban probar platillos orientales, en especial, uno que cobró rápida fama: lenguado bañado en salsa de cagrenjo.
Era probable que el padre de Tammy se instalara definitivamente en Puerto del Sol.
7
Tammy me invitó al hotel donde se hospedaban, no sin advertirme que tenía por hermano a un siniestro oráculo. Un hermano menor nigromante que adivina las muertes violentas. Una especie de I-Ching mortal que era la desgracia de la familia y la causa de tanto viaje por el mundo. ¿Cómo hace tu hermano para dar con las predicciones? Pregunté por decir algo. Las concibe "como se cree que lo hacen las zorras al cruzar lagos helados", contestó en perfecto castellano (pronunciando las R) y con una mirada perdida, grave, que advertí como cambio de ritmo.
8
Cuando llegamos al hotel, Tumo, hermano menor de Tammy, veía desde la ventana del sexto piso hacia la animada placita donde paseaban familias, vagos y perros. Donde viejecitos lanzaban migas a torpes pichones. Tammy me advirtió, cuando caminábamos por el muelle, que su hermano era infalible prediciendo muertes violentas. En sus primeras predicciones había advertido, con lujo de detalle, la muerte de su madre bajo una gigantesca ola en Sri Lanka. Había previsto el cuchillo de un ladrón desesperado que mató a su abuela en las calles veraniegas de Lisboa. Vaticinó el invierno del 95 cuando su tío Hizú saltó al frío Sena en Paris. Tumo, inclusive, había predicho la muerte de Tammy un día de fina lluvia en un país sudamericano. Una bala perdida se encargaría de apagar su existencia. Eso es fácil de solucionar, pensé, y después le dije a Tammy: ¿y si nunca vas a Sudamérica?
9
La única muerte que no puede profetizar Tumo es la de aquel o aquellos que le darán la propia, había explicado Tammy cuando llegábamos al hotel. Hasta ese momento yo no creía que había tal hermano o, por lo menos, tal oráculo siniestro. Tammy se lo está inventado, aquello es un viaje o broma motivada por la droga; además, yo estaba en otra frecuencia: la posibilidad de los pequeños senos de Tammy, su cuerpo delgado y desnudo bajo una ducha infinita.
10
Cuando Tumo vio directamente mis ojos una araña de hielo me recorrió la espalda. Pasaron segundos lentísimos y lanzó su funesto pronóstico. Sus palabras resonaron como un extraño mantra.
11
Tammy me jaló a una recamara fría. La noté distinta de aquella oriental con la que recorrí la playa mientras escuchaba su deseo por ser la espuma que se va marcando en la orilla. Me pidió droga y después me pidió que me quitara la camisa, los pantalones. Le dije que subiera los grados del clima artificial, que aquello parecía un iglú insoportable.
12
El tibio cuerpo de Tammy. Su espalda que resbalaba hasta unas nalgas de contornos apenas dibujados. Sus piernas estrechas y ascendentes. Sus pies equilibrados.
13
El padre de Tammy había llegado al cuarto del hotel y hablaba con Tumo en la sala. Se le percibía un tono agitado. Tammy me abrazó fuerte y acto seguido salió del cuarto, desnuda. Se me hizo extraño. Tammy y su padre casi gritaban del otro lado de la pared.
Me vestía cuando entró la familia Hsu al cuarto. Mientras el padre se dirigía inútilmente a mi persona yo me abotonaba la camisa. Detrás de él, Tumo y la desnuda Tammy me veían como si estuviera en algún patíbulo. Sentí que estaba frente a un pelotón de samuráis. Terminé de abrocharme los zapatos y salí de la habitación rodeando al padre de Tammy, que me seguía con la vista como lo hace un felino que asecha.
14
Tammy alcanzó a decirme que la muerte no era infalible. Que había momentos para esquivarla, que me cuidara del conductor de un Buick Skylark azul descapotable 1966.
15
No entendí por qué la madre de Tammy fue a Sri Lanka después de que su hijo predijera su muerte. No entendí por qué la abuela de Tumo había visitado Lisboa aquel verano no por qué Tammy estaba en América buscando drogas y tipos con pita de garabato. Era evidente que se acercaba, cada vez más, a su bala perdida.
16
Tammy había dicho en el cuarto del hotel que ella era los ojos de su padre, y que por el contrario, a su hermano apenas lo podía ver. Tammy sospechaba que su padre no perdonaba a Tumo haber sido el oráculo implacable de su madre, mujer y hermano. No le perdonaba la falta de amistades, el miedo y desprecios continuos que lo habían hecho emigrar de su ciudad natal: Hong Kong.
17
Cuando Tammy alcanzó a decir que la muerte no era infalible y que me cuidara del dueño de un Buick Skylark azul descapotable 1966, pensé en Roberto. Roberto es la persona que me surte y estaba por verlo esa misma semana en un bar que está por el malecón.
18
No dejaba de pensar que tenía de frente a mi verdugo. El trato se hizo en buenos términos. A pesar de mi evidente nerviosismo Roberto se portó como siempre, cordial y animoso.
19
Después de un par de cervezas y comprobar que la mercancía valía el alto precio que había pagado por ella, pregunté a Roberto el año de su Buick Skylark azul descapotable. 1966, contestó, pero no es más mi Buick. Hace dos días se lo vendí a un chino.

Con este cuento Barón Vradok ganó el concurso de cuento de la UNISON 2008
(me dijo que lo subiera)

286

Caminábamos, jóvenes todavía, bajo los altos árboles y entre el vago susurro de la floresta. En los claros, súbitamente surgidos al azar en el camino, la luz de la luna los convertía en lagos, y sus orillas, enmarañadas de ramas, eran más noche que la misma noche. La brisa suave de los grandes bosques dejaba oír su respirar entre los árboles. Hablábamos de las cosas imposibles; y nuestras voces eran parte de la noche, de la luz de la luna y de la floresta.
Las oíamos como si fueran de otros.
No es que en la intrincada floresta no existan caminos. Había atajos que, sin querer, conocíamos, y nuestros pasos ondeaban por ellos entre las salpicaduras de las sombras y las vagas paletadas de la fría y difusa luz de la luna. Hablábamos de las cosas imposibles y el paisaje real era todo él imposible también.

Libro del desasosiego. Fernando Pessoa. Traducción Perfecto Cuadrado.

hoy

Barbitúricos para el alma

pendejo el que lo lea

Nunca revele sus contraseñas o números de tarjetas de crédito en una conversación de mensajes instantáneos.

www.longbeachtransit.blogspot.com dice:
haciendo tiempo?
popote para mar (I Love PB) dice:
sí
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tengo una maquina
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giras una palanca
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que hace sshhhrrrrrrinnnng
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y van cayendo los segundos, en realidad no caen, se suspenden
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es un como un humito
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yo tengo una maquina de destiempo
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y luego el humito se adelgaza con el aire que entra por la ventana
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nunca puedo calibrarla bien
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y se va por el mundo
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ah, esas maquinas son mas delicadas
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sí
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y las piezas
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no sabes
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necesitan mucho de ese humo que flota por el mundo
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mi tata rafai tenía una, pero no servía, porque se le había roto el destempoetizador
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jajaja
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el platanero?
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la tenía en el corral, entopnces dos dejaba que jugaramos arriba de ella
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ey
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yo la donaré a mis primos menores
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para que jueguen también
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si, nomas drenala primero,
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no vaya a ser
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aguevo
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que modelo es?
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checale abajo
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donde esta la manivela
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imagina se le destemporalize alguna nariz de mis primos, o la mano, la voz de mi nana que viene a regañarlos porque están brincoteando demaciado
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son 6 los numeros
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sí
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ta cabron
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es 78909
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cuando se descompuso la maquina del tata
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los platanos daban racimos tres veces
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y luego cuatro
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y asi
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pero el pedo fue cuando empezó a funcionar alreves
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con razón
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la mía está bajo la sombra de un guamuchil
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dio 9, luego 3, luego uno
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y luego empezó a generar antiplatanos
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era tan frondoso
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las roscas de guamuchil
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salen alrevez
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hace algún tiempo regresó a la maleta, sin accionar la perilla, a un guayabo que ya estaba muy crecidito
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bueno, si te gustan el landscaping, aca, la onda de la jardineria
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la maquina es muy util
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quitas y pones sin pedos
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pero la mía tiene fugas
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me hizo más joven la espalda
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imagina los dolores
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la cadera vieja
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de mis años
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y una espalda de adolesente
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dale alrevez a la manivela
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no sirve
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destemporaliza cuando quiere
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a la verga
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trucha
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pienso en mi familia
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ay un relojero en los mochis
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que arregla camaras reflex
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y destemporalizadores
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siempre y cuando el modelo no sea anterior a 1200
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el peligro que corren cada que pasean por el patio
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luego a mi nana está volviendo a hacer tortillas
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no comprende que despues de hechas
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y ya dobladas
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cuando las quiere guardar
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son de nuevo masas
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redonditas
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mantecosas
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me sacó esta madre
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tas chambeando?
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sí
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que bueno
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así me ahorro los que iba a encargar para este fin de año
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fin de año
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ya encima
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te dejo trabajar
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un abrazo mi buen carnal

Tío Bewrkzogues

No se puede responder. No se puede responder. No se puede responder. 4) No se puede responder. No se puede responder. No se puede responder. 3) No se puede responder. No se puede responder. La estrangulé. La estrangulé con una corbata roja a pintas blancas. Después la poseí. ¡Lo costosas que han sido estas nupcias! Oh madre, oh madre, oh madre. No se puede responder. 2) No se puede responder. No se puede responder. No se puede responder. Papá mírame a los ojos. Cuando tenga una casita blanca, completa-blanca, juro que no la mancharé de sangre. Me cuidaré bien de hacerlo. Será una casita blanca perfecta sobre una loma verde y yo. Yo no asesinaré a nadie ahí. Salvo algún descuido o desliz. Este liz. A nadie ahí asesinaré. Matar es un disgusto. No mataré entonces en la casita blanca como la leche. Allí no habrá ninguna salpicadura de sangre, ningún huesito con la huella de mis dientes. Ni la gillete estará oxidada por causa oscura, ni nadie me vendrá con frases de cordel, el cordón de la cortina, la corbata. Cortar. Ni la frase ni el calibre de la frase. Tírale bajo, a las piernas no más alto. No haré nada malo allí. Matar. Por favor. No mataré a nadie más nunca más. Aunque no me den esa casita blanca. Puede ser simplemente un techo, aislado, desplazable, un sombrero, sí, un pedazo de poste común para apoyar la espalda. No. No mataré a nadie más. Concha. A los que aman a los locos y a los asesinos, yo digo, yo les enseñaría a andar amando. Dádmelos. Sí. No mataré a nadie más, me cortaré las manos antes de hacerlo. No voy a matar a ningún niño más por tentador que sea su cuerpiño: a ningún niño. Matar es un disgusto.
¡Matar, matar, matar es un disgusto!
1) No se puede responder.
2) Papá, papaz, papaí, paisá, paisagrí. Paz y tardanza. 0) No se puede responder. Pero ya dije que no mataré nunca más a nadie. Chorreante de lágrimas cuando recibí el telegrama lloré como un. Un loco. Tíó Bewrkzogues ha muerto. Lloré. En el estilo más chileno. La muerte la tiene con otros. Yo corazón planchado en oro y guasca trenzada. El ex yo paradito y disimulado. Pero no: no mataré nunca más. Abrieron el celular a la mañana. Abrieron otro celular. Del segundo abierto bajaron las mujeres. La moda era de cadenas arrolladas a la cintura. Bajaron del celular tintineando las cadenas, tin tin desde temprano. El primer abierto era de hombres. Bajaron. Y aquí estamos. Era eso. Allá él el que lo enfrente. Si éste es Pepe, perfecto: éste es Ramón. Cosa cosa, evidente. Dos y uno para el descarte. Mujeres con conchas. A una fila. Otra fila hombres . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .un vigilante hijogris. Cree que así debe ajustarme las esposas. Me lastima las muñecas inútilmente.
Con un poco nomás basta. La cárcel tiene sus ventajas. Es preferible la cárcel estable a andar rondando de comisaría en comisaría. La ciudad no es cruel. Sólo un imbécil puede quejarse de una ciudad organizada. Todo está perfecto. Quiero estar solo en la casita blanca. Que no me dejen a nadie para no caer en la tentación. O sí, a muchos. Aunque no hay muchos.
Ni uno.
Oh madre, el casamiento debió resolverse en el simple civil, seguido de un almuerzo entre los íntimos. Pero tú te obstinaste en las modas que tú llamabas modas napoleónicas. Te quitaste la sandalia de oro y adelantaste tu piecito para que yo lo besara, temblando. Tú te obstinaste. Sonreías en lo alto y yo crujía en lo bajo, luchando con la incomodidad de mi ropa de gala, el maldito espadín, la congestión de todos mis rasgos. Me puse a fumar, hice humo, y tú diste la orden de enganchar los caballos, a la moda, ibas con los pezones al aire, con el tul rozando. Oh madre. ¿Por qué has hecho nupcias tan costosas si tu hijo no puede permanecer erguido frente a ti?
La cantina estaba llena. Me quedé frente al micrófono con la boca abierta, sin poder cantar ni entender. La cantina estaba llena. No se puede responder. Preguntándome en otras ocasiones qué hacer cuando no había. Nada que hacer. Quedarse en aquella cocina distante mirando por la ventana distante, mirando dos árboles en ojiva. Quedarse todos los instantes sin nada que hacer, no se puede responder, no se puede responder. Cada canto tiene sus grietas. Es el cantor el que se pierde, pero. No se puede responder. La cantina estaba llena. Tercera Parte, Capítulo XII. En El Fiord se lee, sorpresivamente: «Entonces apareció mi mujer». Entonces se lee. ) No se puede responder. Padre nuestro que estás en los cielos, esquizofrénico, yo por mí no hubiera matado, fue por los otros: yo era demasiado extrovertido. La portera pretendió prohibirme la entrada a mi propia casa, cosas que a mí me pasan. Luchamos junto al ascensor. No quería dejarme entrar a mi propia casa. Echado de mi casa, expulsado hasta la desolada esquina opuesta, pensé, llegué a pensarlo: si me echa no vuelvo nunca más a esta casa. Padre cerdo que estás en la mierda, tu lugar si allí te veo almibarado en grumos, yo por mí hubiera matado a los otros, no a mí mismo, quieto basta. Pero me retraje. Introvertido. Papá mímame los ojos No se puede responder o se puede responder se puede responder e puede responder puede responder uede responder ede responder de responder e responder responder esponder sponder ponder onder nder der er r Novena Parte. Capítulo III. En la novela, el marqués de Sebregondi dijo: «¿Y Dios es éste, este pendejo que por haberse metido en el Liceo Militar va a salvarse de la colimba?» Dijo, y se sintió justificado en su homosexualidad –activa– y confirmado, conforme en su extrema, cada vez más extrema necesidad de droga. Paciencia, dijo. Culo y terror. Tenía un pene digital, falangíneo. Ortopédico, un aparato brilloso le servía de mano: se la habían cortado. Anduvo por ahí y anduvo por aquí. Bulineando y otras cosas. Se lo recibió primero en familia, hasta que apareció que era un guacho. Tanteó. Hizo su cuento. Lo apartaron. Conocía algunas cosas de cirugía y se metió en las bandas, operaba. Heridas de bala. Allá él, allá su muñón. Aquí. Matar es un disgusto.
Y dificultades en la defecación y en la eyaculación, una pasta verde. Y yo no hablaría así de política. E1 tío Bewrkzogues se baja los pantalones. Es un día de mayo en la caliente Europa. La hierba crece. El tío Bewrkzogues yace. Dar siempre en la tecla como le corresponde a todo europeo: para algo inventaron la tecla. La hierba crece: otra vez. El tío Bewrkzogues se baja los pantalones y espera a los mocetones que vuelven de las eras. Cuando vengan nos perderemos la escena... Gitano, gitano... ¡Gitanillo!

Del libro "Sebregondi retrocede", de Osvaldo Lamborghini, publicado en 1973

Cambio de actitud

Música banda baja por el cerro, agua de lluvia. Patrullas y fiesta que resisten las postrimerías del año. El cuerpo borroso de un hombre, incluido vaso de licor en la mano, tal vez whisky, descorre persianas y admite viento helado con deleite. Estira los brazos, es un crucifijo que respira hondo y recibe augurios nuevos.
Entre las casas anónimas: Astor Piazzolla y una ventana. Otro hombre, tal vez yo, no puede recibir el año con agrado. El viento, el paño de la noche, le resulta hostil. Luego los nervios o la mente, el acantilado constante, la ciudad desconocida. Imagina rostros lejanos que se iluminan como juegos artificiales que luego se apagan rayando el horizonte. Da una calada a un Marlboro y se dispone a cambiar el disco: Squirrel Nut Zippers. Alguien toca a la puerta, tal vez yo, recibe con agrado el viento helado que envuelve a otro cuerpo en el umbral.

La era de los escritores fantasma

Obras con firmas de identidades desconocidas toman las librerías en España - 'Wikinovelas' en la Red y nuevos géneros de creación compartida están de moda

Jesús Ruiz Mantilla -

Víctor Saltero no tiene cara. Ni se la vamos a ver nunca. Pero ha vendido casi 100.000 ejemplares de sus libros Sucedió en el Ave, El amante de la belleza o Desde la ventana.
Luther Blissett era un jugador de la Liga italiana que jamás marcó un gol. Pero también es la firma que aparece en la novela Q, elaborada por un colectivo de creadores boloñeses que ahora han cambiado su identidad: se dicen llamar Wu Ming, que en chino significa "sin nombre". Su última novela, Manituana, ha vendido ya en Italia 200.000 ejemplares.

Son dos ejemplos de la nueva crisis de la autoría. Dos experiencias surgidas en estos nuevos tiempos en los que las historias interesan más que las firmas que las crean. Otra de las sacudidas que nos tenía preparadas Internet y que ha prendido con tal fuerza en la Red que habrá que estar atentos hacia dónde nos lleva.

Por lo pronto, muchos autores se han puesto las pilas, sobre todo los más jóvenes, que se han lanzado al pozo de la autoría compartida. Algo que ha dado lugar a un nuevo fenómeno que muchos empiezan a llamar género, la wikinovela. Lo han hecho ya Hernán Casciari, Espido Freire o el más experimentado Juan José Millás. Son historias creadas en construcción con gente en la Red. Un autor lanza un argumento y el resto lo completa.

Aunque Millás tiene sus dudas. "Me he vuelto a tropezar con alguna novela en la que he participado por Internet. No tengo mucha confianza en ellas porque la importancia de toda obra es lo que no se ve, el sistema nervioso, lo que le da un sentido y está por debajo. En estas cosas se compite por ver quién es el más ingenioso y no resultan eficaces", comenta Millás. "Puede salir bien si lo coge alguien al final que afianza el punto de vista, el orden", añade.

Pero las autorías compartidas no son nuevas. "Ya se han hecho en papel y han sido un desastre. Aunque se me ocurren otras autorías compartidas en la historia que son obras maestras. En la televisión, Los Soprano o en la Edad Media, los que construían catedrales, pero precisamente les salía bien porque atendían a lo interno más que a lo externo", dice Millás. De todas formas, y con sus reservas, avisa: "Habrá que estar atentos al fenómeno".

Pero la Red y la publicidad más agresiva se convierten en cómplices de misterios por desvelar en cuanto a las autorías. Sin duda, alentados por legendarios nombres de la literatura universal que también se esconden. Como B. Traven, el anarquista alemán que acabó en México escribiendo El tesoro de Sierra Madre o El barco de la muerte, a quien nunca se vio en público; como J. D. Salinger o Thomas Pynchon, aún hoy a resguardo de los focos bajo una aureola de culto. También los hay que se desdoblan en dos firmas, como William Irish, también conocido como Cornell Woolrich, algo que ahora practican John Banville, que es Benjamin Black para sus novelas negras, o Gore Vidal, que firma Edgar Box también para sus piezas policiacas.

Quizás es lo que busque Víctor Saltero, que se lanzó paradójicamente a la fama con un thriller, titulado Sucedió en el Ave, apoyado por una más que espectacular campaña publicitaria y que adopta el nombre de uno de sus personajes. José Sánchez Cervera, editor de Imser Siglo, sigue el juego de su identidad camuflada: "Tenemos ocho novelas suyas que iremos sacando. Es un autor estupendo para nosotros, muy diferente", dice. ¿Se le puede entrevistar? "No, lo siento, ya nos gustaría que hiciera promoción, nos vendría mucho mejor y evitaría problemas, pero no nos lo permite, incluso consta en su contrato. No podemos desvelar su identidad". Poco más se le puede sacar. Que es empresario, que no tiene problemas de dinero, que escribía por afición, que vive retirado de casi todo... Un misterio.

No es el único. En la última gran inundación del mercado con historias trepidantes, de pura evasión, sin grandes deseos de notoriedad por parte de quienes las elaboran, los editores y los agentes convencen incluso a los escritores para que se cambien el nombre por otros que tengan, a poder ser, resonancia anglosajona. Resulta mucho más fácil introducirles en el mercado internacional si a un escritor llamado Jesús Bodas se le cambia el nombre por Andrea Weddings, por ejemplo. Quién sabe cuántos ejemplos parecidos habrá desperdigados por ahí; y al revés, como hace el español Juan Eslava Galán, que en el extranjero firma como Nicholas Wilcox.

Existen otras experiencias más agresivas, que incluso van acompañadas de una filosofía, una nueva manera de reivindicar diferentes formas de creación con nuevas luchas como la del copyleft, es decir, lo contrario a los derechos de autor tal y como se conciben hoy. La bandera del derecho compartido la alzan colectivos como el antiguo Luther Blissett, hoy Wu Ming.
Claudio López Lamadrid, editor de Random House Mondadori, sacó al mercado Q, su primera novela. "Son un grupo muy activo en Internet que no quieren aparecer en fotografías pero que cuidan muchísimo lo que hacen. Cuidan las traducciones de manera obsesiva, por ejemplo", afirma el editor.

Los integrantes que hicieron Q se definieron como "terroristas intelectuales". Entre otras cosas, con esta novela, ambientada en el siglo XVI, perseguían conectar a sus lectores con la historia de dos hombres encerrados en una habitación sin que ninguno de los dos supiera quién era el otro. De Luther Blissett, cambiaron a Wu Ming. Con éxito. Bajo esa firma han publicado 54 y Manituana.

Son cinco: Roberto Bui, Giovanni Cattabriga, Lucca Di Meo, Federico Guglielmi y Riccardo Pedrini. "Escriben también por separado con sus propios seudónimos numerados: Wu Ming 1, 2, 3, 4 y 5. Aunque cuando son más eficaces es con sus historias en grupo, tienen mucha más gracia así", afirma López Lamadrid.

Pero su objetivo va más allá de la propia creación. Pretenden replantear en el siglo XXI la figura del autor y del narrador. Para ese fin han creado una lista de derechos y deberes, entre los que cabe destacar algunos. Entre los deberes: "El narrador tiene el deber de no creerse superior a los demás". "El narrador tiene el deber de no confundir la fabulación, su misión principal, con un exceso de autobiografismo obsesivo y de ostentación narcisista". Entre los derechos: "El narrador tiene derecho a no aparecer en los medios de comunicación". "El narrador tiene derecho a no fingirse experto en ninguna materia". "El narrador tiene derecho a oponerse con la desobediencia civil a las pretensiones de quien (editores incluidos) quiera privarle de sus derechos".

Wu Ming o el fenómeno de las wikinovelas representan tendencias con gancho. Interesan y dejan en evidencia lo que, según Javier Celaya, uno de los impulsores de Dosdoce, una revista cultural de la Red con mucho prestigio entre los editores y círculos del arte por sus informes sobre la utilización de la Red en la creación, cree que es una crisis de la autoría. "Las personas que se mueven por Internet en ámbitos de creación literaria ya no están obsesionadas con la firma propia. Comparten su autoría, les interesan las historias, el resto les da igual", asegura Celaya.
Estas formas de trabajar, además, crecerán. "Todavía no me atrevo a llamar a esto género, quizá falta tiempo para que sea considerado como tal, pero es una tendencia que crece y que no sabemos dónde acabará, ni qué horizontes nos va a abrir". Varios autores parecen preparados ante los nuevos retos de la Red. Los editores, no tanto, según Celaya. "Hay ejemplos aislados, iniciativas que empiezan a cuajar, van mejorando su relación con este mundo, pero hasta hace muy poco han sido completamente ajenos a ella. Deberían aprender de lo que en el campo discográfico ha supuesto la aparición de Internet, porque empiezan a tener los mismos problemas que tuvieron los editores de música hace años", avisa.

De hecho, podrían tomar nota de algunas iniciativas como las Keitai bunko, de Japón. Novelas que circulan por teléfono móvil. Un soporte inagotable. Una mina desde la que cualquiera puede sentir ya la llamada de una historia.
Tomado de El País

Distancia

A Fito le gustaba escuchar ladridos de perros en la distancia. Salir al balcón de su casa y tomar aire fresco, casi helado. Cerca de allí pasaba, ceremoniosamente a las 23:00 horas, un tren de carga que a Fito le causaba una dicha inconmensurable (Fito no sabía lo que significaba la palabra inconmensurable). Esa particular noche y después de fumarse un porro, Fito esperó el silbato ceremonioso del tren de las once. El eléctrico zumbido de trailers sobre la carretera le pareció sedante. Eran pasadas de las 23:00 horas. Fito se preguntó: ¿me tiro del balcón? Un aferrado perro persistía ladrando a la distancia. El delgado silbato del tren terminó por silenciarlo.

la borrachera
y la cocaína
me distienden

miro los rostros ebrios
en mis testigos
y una especie de nostalgia
es la locura

no soy Pessoa
nunca seré Pessoa
por lo demás
bebo cerveza
en la noche del segundo desierto

infló TKT
koop
gotan Project
y un autobús se vuelca
en alguna carretera polvosa
siete mueren

bebo
coyotes miran la luna
su brillo insólito

bebo
una serpiente coralillo
va dejando su trazo elíptico
sobre el lomo plateado
de una duna

bebo
mis testigos sienten el hielo
el tiempo derritiéndose

bebo
en casa mi madre
sueña que fuma frente al mar

Tres poemas inéditos de Rafa Alberti

Réquiem
Aquí... aquí... donde tú estuviste
Donde estuvo ya inmóvil tu cuerpo...
Aquí... aquí... a esta luz amarga
De color siglo XIII y muy viejo...
Quiero hacer este verso Triste, Muy triste
Como rayo de luna sobre el Campo Muerto
Me encuentro.¡Y ahora sí que estoy solo!
Unas luces enfermas de color ceniciento...,
Un Cristo...,Unas flores mustias de blancor enfermo...
¡como cuando estaba ya inmóvil
tu cuerpo!¡Tu cuerpo! :
largo y abultado como las estatuas del Renacimiento.
y la túnica humilde... de pliegues helénicos... ;
y tus manos místicas...
¡Oh, las ascéticas manos
de los muertos!¡
Oh, el color, el color de los muertos!
:Color de llanura cuando ya hace frío...
Color de este verso.
Aquí... aquí: ¡Como aquella noche!
Me acuerdo de mi juramento,...
Que te hice temblando... temblando...
Al oído...¡ya sin eco!Y ahora:
QuieroRenovar "aquello"...
Y seguir siendo bueno, Muy bueno...
Aquí, aquí, donde
tu estuviste... ;Donde estuvo ya inmóvil tu cuerpo...
Aquí... aquí...: a esta luz amarga
De color siglo XIII y muy viejo...:Hice Este verso.

Julio MCMXX III

Ingenuidad
A Chinita

Todavía no tiene diez años... Pero
¡Qué importa!
Ella, inocentemente me quiere... pero
con una inocencia tan grande!... que
inocentemente yo también la quiero...
Todavía no tiene diez años...; pero... ¡Qué importa!
Su primitivismo no sabe de "eso" !No sabe de "eso"
Que desgraciadamente yo supe hace poco tiempo,
muy poco tiempo.
Su primitivismo no sabe de "eso";
Sabe de otras cosas: leyendas de Wagner...
¡Oh qué lindo, qué lindo, aquello del Cisne,
contado por ella! "Aquel Caballero..."¿Y cuentos?
Sabe "Pulgarcito" y la "Bella Durmiente del bosque"...
Siempre que termina de contar sus cuentos,
se sube a mi falda, y sus brazos me los echa al cuello...
y nos damos un beso muy largo, muy largo,
como "aquel caballero"...
Y nos damos un beso.
¡Un beso!... ¡Qué importa!
Es tan inocente!... Además me quiere...
e inocentemente yo también la quiero...
¡Un beso!... qué importa!...
¡Qué importaque sea muy largo, muy largo,
si es un beso de Cuento...¡Qué importa!
Dejadnos: Su primitivismo no sabe de "eso"!;No sabe de "eso",
que, desgraciadamente yo supe hace poco tiempo,
muy poco tiempo.

Julio MCMXX III

"Es una frente la que hoy pide auxilio"
Es una frente la que hoy pide auxilio partida y dejada sobre las extensiones donde los
buitres le declaran la guerra al viento y a la lluvia.
Los barrotes más fríos me llevan a las llamas.
Mañana será otro día y un alma desertora no dispondrá ni de un pequeño pie de aire para
vanagloriarse de sus crímenes.
Aquí es donde las manos más aburridas tienen forma de punzones helados.
¿Quieres mirar cómo se empaña de odio el acero orinado de las tibias?
Me joden todos tus muertos.
Hay una estrella hacia el norte que te vomitará la viruela,
un cometa hacia el sur que arrasará tu lengua en la sangre lunar de las mujeres,
las vacas del oeste ya no paren más que un humo coagulado de moscas.
¿Qué buscas hacia el este si el mar es el último gargajo desprendido del Gran Ano Supremo?Lloro y me la meneo ante los sagrados cojones de la Virgen.

I Love PB

Después del misterio infinito. De torpes suposiciones. De chismes de azotea, hoy, sí, hoy abren de nuevo el Pluma Blanca. ¡Celebremos!

Les dejo un poema dedicado a los desventurad@s que han quedado vencid@s (como si supieran la verdad) por una mujer o hombre cosmopolita en el metro; pero también la dedicatoria va para l@s rurales que han tenido la misma visión en camiones, rutas y caminatas largas. Un poema de Oscar Hahn.

EN UNA ESTACIÓN DEL METRO
Desventurados los que divisaron
a una muchacha en el Metro
y se enamoraron de golpe
y la siguieron enloquecidos

y la perdieron para siempre entre la multitud
Porque ellos serán condenados
a vagar sin rumbo por la estaciones

y a llorar con las canciones de amor
que los músicos ambulantes entonan en los túneles

Y quizás el amor no es más que eso:
una mujer o un hombre que desciende de un carro
en cualquier estación del Metro
y resplandece unos segundos
y se pierde en la noche sin nombre

Postales de noviembre

Calles barridas por el invierno

Horizonte: sonaja de pájaros y perros

Automovilistas anónimos flotando sobre Heriberto Aja

Un puñado de sombras que mutila la mañana

Cerros borrados por niebla y polvo

Tiempo tensado en alambres de alumbrado público

Una ciudad y el fin de noviembre

Han sido días extraños. Si no fuera por ciertas personas y momentos diría que he existido en un tiempo aparte, en una realidad desatinada. Van cuatro meses que vivo fuera del seno familiar. Renté un cuarto con muebles ochentenos en la colonia San Benito. A los días de habitarlo me enteré que allí murió, solo, Abigael Bohórquez, el poeta más potente que han dado estas tierras. El lugar tenía un ligero olor a muerte de lírico y se ponía frío por las noches. Yo imaginaba a Abigael en sus últimos momentos habitando la tierra en ese cuartucho grosero. Debieron ser aterradores aquellos latidos fulminantes que acabaron con su vida. ¿Pensaría en algún verso ajeno o propio, en alguna palabra que ahora flota en secreto por ese cuarto ochenteno con olor a musgo y muerte ligera, de lírico? Es extraño. En la misma residencia han muerto y sobrevivido generaciones de personajes extravagantes. Uno de ellos Ricardo Solís (no es un heterónimo de Pessoa), poeta y practicador de saudade. El editor de noches altas, Víctor Hugo B. Margarito Salas, mímico ultimado a cuchilladas por un sordomudo mientras realizaba su acto en la ciudad de Caborca. Rafael Siemprefuegos, vendedor de golosinas agridulces y violador de niñas (actualmente en la isla de Alcatraz). Mariano Sosa, actor porno y vendedor de cobre.
Además de Abigael, en la diminuta patria murió Sofía Salido y su esposo, Miguel “el caradeloco” Guzmán. La pareja se dedicaba a la venta de tortas a las afueras del hospital general. La historia es extraña y no pretendo que la crean: al enterarse que resultaron ganadores de la casa que rifaba el TEC de Monterrey, en un arrebato misterioso tomaron ácido muriático. Sus cuerpos quedaron tendidos con una inquietante sonrisa en el rostro. Menguaron en la misma cama en la que dormí durante dos meses.
Han sido días extraños. Si no fuera por ciertas personas y momentos diría que he estado existiendo en un tiempo aparte, en una realidad desatinada. Ahora vivo cerca de la casa donde murió, solo, otro poeta: Alonso Vidal, a quien hoy creímos ver Venecia y yo. Se nos puso la piel de gallina y recordamos sus frases: “cómo has estado” “Jálate una silla, pillín” “la muerte es la equidistancia perfecta”. La antigua casa de Alonso es hoy una recicladora. Es extraño que en este tiempo a la ciudad (y a mí) le falten personajes como dientes, es ésta una capital molacha. Por ejemplo Omar Bravo, narrador y bañista que ahora vive con el nombre de Steve Wolf en la ciudad de los puentes. Alfonso López, cuentista y payaso que, según últimas versiones, fue raptado por alienígenas en un pueblo Mayo. Rocío Romo, poetiza de ojos como lagos y cuencas malva, que se fue muy lejos, de nada lejos, un día como éste hace cinco años. David Hidrogo, poeta y tótem norteño. Un hombre del que se decía podía transformarse en pájaro. Un pájaro que ahora habita la fría ciudad de Robert Walser. Bili Murillo, vago cósmico del cual no se puede precisar coordenadas. Pio Daniel, filosofo del amor, buscador, serse con los brazos y el corazón abiertos. Erick Bueno, Guitarrista y kafkiano suministrador de tardes, ahora maestro de prepa en Santa Cabora. El odradek de Óscar Benassini: Franco Félix, narrador, chef y galán de novelas independientes en el DF. Donde también edita tempestades. El mismo Óscar, licántropo que actualmente se dedica a lo mismo que su odradek pero al revés. Y la lista sigue. Lo extraño en los días siempre será personal: mi ejemplar de El buscador de cabezas se desintegró, desapareció frente a mis ojos. Mi celular, lo mismo. He chocado un par de ocasiones y me han atropellado una (leve). El carro se ha descompuesto en dos semanas tres veces y estoy seguro que me persiguen chanekes. Así es la vida, me digo, seguro que más de un millón de personas y en distintos idiomas repiten la misma frase.
17 de noviembre

Frío

Matilde marca desde el trabajo y se queda callada. Reconozco el resoplo de su aliento por el auricular. Apenas me ve de soslayo y dice hola. Se encierra en su cuarto. Porque Matilde tiene su cuarto aparte. Cuando estoy preparándome algún tentempié, cuando estoy colando café, Matilde sale con ropa de dormir. Me abraza y me dice: Bruno, como te quiero. Le preparo un café con leche y le comparto una porción de mi tentempié (galletas pan crema). Me cuenta su día: entre otras cosas dice que la ciudad está destrozada por baches inmensos. Como si las calles recién hubieran sido bombardeadas o les hubiera caído una lluvia de meteoros. Cuenta que los urbanos están cada vez más jodidos y los chóferes más groseros. Que uno de la ruta 15 le agarró una nalga. Dice que el trabajo es aburrido y sus compañeros no ayudan. Que si no fuera por Miguel se moriría del aburrimiento en la oficina. Yo no la miro mientras doy pequeños sorbos a mi café negro o escucho crujir la pan crema que Matilde muerde. ¿Y tú que hiciste? pregunta. Tiré escombro por la mañana. Eric me dio raite en su pick up. Luego lo acompañé hasta el centro a pagar cuentas vencidas. Comimos tortas ahogadas en el mercado. Matilde me interrumpe. Fíjate que Miguel y yo pedimos tortas también, pero no ahogadas, ya sabes que no me gustan tan grasosas. Estaban buenísimas. Miguel pidió una de pierna y yo una de queso con aguacate. Todos en la oficina comen puras cochinadas. Sólo Miguel y yo pedimos o llevamos comida decente. Le doy un largo sorbo a mi café negro sin azúcar, como debe ser. Matilde acaba su café con leche y su pan crema, me da un beso y me desea buena noche. Comenta que está rendida. ¿No vienes? Pregunta. No, aun no tengo sueño. Veré alguna película o escucharé un disco, tal vez… Matilde me interrumpe. Bueno, que lo disfrutes. Se encierra en su cuarto. Escucho que le echa llave al cerrojo. Doy el último sorbo a mi café negro que para esas alturas está frío.

Texto recuperado de antigua computadora
Febrero 2004